Cádiz C.F.
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A mal tiempo, peor Cádiz

Los amarillos regalan los primeros 40 minutos y los últimos 10 y sólo su brutal pegada en ataque le permite salvar un punto ante el Marbella

Escrito por JosÉ MarÍa Aguilera el 2008-12-01 00:05:09
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A mal tiempo, peor Cádiz
Las previsiones adelantan frío, las nubes presagian tormenta. Y el Cádiz se congela. La solvencia se transforma en soberbia y la intensidad en relajación. Y ya no es suficiente con una pegada brutal. El equipo amarillo pagó con dos puntos su indolencia al principio y final del encuentro. Sólo encendió las alarmas cuando el Marbella se saltó la seguridad en dos ocasiones. Reaccionó, golpeó con contundencia y se volvió a dormir. Hasta que muy tarde se dieron cuenta de que los ladrones se habían llevado la victoria y sólo dejaron un mísero punto.

Demostrado está que el cuadro de Gracia sólo tiene un rival y un enemigo. El primero es el Poli, que se acerca a seis puntos y el domingo tendrá la oportunidad en Santo Domingo de coger un nuevo atajo para recortar la senda. El segundo es él mismo y sus circunstancias. Esa relajación que conlleva toda sensación de superioridad.

Ayer saltaba al verde con la seguridad de que sumaría un nuevo triunfo a sus abundantes arcas. Los dos antecedentes, peligrosos, demostraban que el conjunto gaditano puede ganar sin jugar bonito ni emplearse al cien por cien.

Pronto se encontraba con un Marbella que distaba una enormidad de lo esperado. Manejaba el balón con calidad, la velocidad de sus dos puntas desnudaba a la débil zaga amarilla (que es otra sin Raúl López) y en defensa mantenía un orden que asfixiaba la medular amarilla. Sólo había un equipo en el campo, uno de negro y con las camisetas actualizadas. Mientras, los de Gracia lo apostaban todo a su pegada e inspiración en ataque.

No era cuestión de videncia extrasensorial. Se veía venir. David García iluminaba su banda para que Santi Moreno ridiculizara a Fragoso y recorriera treinta metros sin oposición hasta fusilar a Casillas. El aviso se interceptaba pero no se ponía remedio. Los malagueños disfrutaban en Carranza, y el segundo susto traía el miedo a las gradas. Pedro recortaba a Mansilla y el de Guadalajara, muy gris, lo derribaba dentro del área. Penalti que convertía con calidad el mismo Santi Moreno.

Descentrado, relajado, desorganizado, precipitado,... El Cádiz prácticamente firmaba su segunda derrota, porque era un juguete en manos marbellíes. Pero le salva su tremenda pegada. Capaz de tirar al traste en un minuto todo el buen trabajo del adversario. Un minuto, sólo eso. Con acento argentino. Primero Ormazábal, tras dejada de Toedtli, y a continuación el pájaro después de una perfecta asistencia de Fleurquin recuperaban 40 minutos de una tacada.

Después de una primera mitad desoladora, los amarillos se recogían con el perdón malagueño. Y conseguida la empresa más difícil, con el pensamiento de que ya no se podía escapar. Por ello saltaban enfurecidos desde el vestuario, hambrientos. El taconazo de Toedtli rozaba la madera, y el cambio de actitud se reflejaba en un claro dominio. Hasta que de nuevo llegaba el sopor.

Los cadistas se relajaban y otra vez Moreno rondaba el área de Casilla. Una perfecta volea que hasta se aplaudía por parte de la parroquia local perdía historia al estrellarse en el larguero. Y el meta arañaba con la yema de los dedos un balón con marchamo de gol.

En lugar de ser castigado con vehemencia, el Cádiz recibía premio a su pésimo (más bien inconstante) juego. Un forcejeo entre Fleurquin y Carlos Arias resultaba penalti por manos del marbellí. Toda la grada pedía la pena máxima y el árbitro, previa consulta del linier, satisfacía los deseos de la hinchada señalando el punto de los once metros. Toedtli lo transformaba en gol en dos ocasiones, ya que repetía el primero.

Todos se la prometían felices. Si el Cádiz gana este partido, será primero durmiendo. Pero es una mala lección. De ahí el tirón de orejas a cinco minutos del final, el cubo de agua fría para despertar del letargo en que se ha sumido este último mes. Jugadón de Mooney que con demasiada facilidad destapa la banda derecha y gol de Pedro.

Una voz, un grito. La tensión se debe mantener el máximo tiempo posible. Sirve para refrescar el capítulo del Conquense. Y en el momento preciso pues ahora vienen curvas en las que el Cádiz se juega en dos semanas el sentenciar el liderato, o abrir la baraja.

Ya no daba tiempo al último achuchón. Se acaba el aburrimiento, regresa la emoción. Será una buena forma de comprobar la madurez de este Cádiz que siempre ha rodado cuesta abajo. Y ahora llegan las montañas. Argumentos existen para confiar. Aunque sea irrisoria hablar de Raúllópezdependencia en Segunda B, este domingo vuelve su casta, carácter y liderazgo, que nadie tiene en este equipo. Toedtli está de dulce, López encuentra la confianza y Ormazábal va hacia arriba. Prohibido relajarse. Es el pecado mortal de los grandes.

jaguilera@lavozdigital.es

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